
Recuerdo que, cuando explotaron las bombas en Madrid el 11-M miré a mis gat@s y me avergoncé de ser humana. En serio, la especie humana, así, en su conjunto, me da verdadero asco. Independientemente de que a nivel individual encuentre cada día grandísimas personas, historias de solidaridad y de entrega; a pesar de que esté convencida de que hay más personas buenas que malas (perdonadme la simplificación), hay tanta indiferencia y tanta banalidad del mal, que, sí, el género homo sapiens me da asco.
Después de la pena viene la indignación y los peores deseos para el/la maltratador/a en cuestión. Ni os imagináis lo que puedo soltar en unos segundos por esta boquita. Ese arranque de ira, sin embargo, dura poco, porque mis pensamientos y mis sentimientos siempre se quedan con quien ha sufrido. Pienso en la cantidad de mujeres que han muerto a manos de alguien a quien en algún momento quisieron, en los ancianos maltratados por sus hij@s o por quienes están a cargo de su cuidado, en l@s hij@s maltratad@s por sus padres o madres, en los animales no-humanos maltratados por sus compañer@s human@s, en los toros que mueren en las plazas a manos de un mal nacido vestido de pseudo-bailarina y rodeado de una jauría humana que se consideran "cultos". Y sufro más por su dolor que por su muerte. La muerte ha de llegarnos a todos, más tarde o más temprano, pero me angustia el que a muchos les llegue antes de poder tener una vida completa y, sobre todo, me tortura el pensar en quienes dejan este mundo entre miedo y dolor. Entonces, me obligo a pensar que, si bien sufrieron, ya no lo hacen. Su sufrimiento se quedó aquí y quiero pensar que si, efectivamente, existe una continuidad de la vida, conciencia, espíritu (llámesele como se quiera), de la forma que sea, el peor castigo que puede recibir el/la maltratador/a-asesin@ es encontrarse con ese perr@/gat@/hij@/padre/madre/marido/novio/amante... y que su víctima ni siquiera lo reconozca y que prefiera quedarse al lado de quienes compartieron su dolor, incluso sin haber llegado a conocerl@s.
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